Da igual si tu bebé acaba de nacer o ya tiene dos años. Si haz pensado en portear ¡hazlo! ¡No esperes!

Porque ¿qué podría suceder si comienzas a portear ahora?

Pues lo que seguramente ocurra es que aumente, casi de inmediato, la sensación de libertad en tu familia en general, pero en ti en particular. Porque al fin y al cabo eres tú quien está la mayor parte del tiempo con el bebé.

Puedo decir casi sin temor a equivocarme que los efectos del porteo son inmediatos en cuanto a esta experiencia de libertad y autonomía. Por darte un ejemplo, algo que antes hacías de forma automática casi sin pensar en ello como podría ser hacerte una coleta, ahora con un bebé en brazos te resulta complicado, por no hablar de algo que más que automático es muy necesario como ir al baño. 

La maternidad es muy intensa, los primeros meses mucho más, pero además todo es nuevo, tu eres la misma pero con otra mirada, tienes que conocer esta nueva mujer y conocer a tu bebé. Puede que cuentes con una pareja corresponsable o seas una familia monoparental que está sola la mayor parte del día, puede que tengas claro que deseas darle a tu bebé todos los brazos posibles pero no hayas contado con lo limitada que te podías llegar a encontrar en este sentido.

Siempre comento que, por lo menos en los primeros dos años de crianza necesitamos herramientas que nos hagan más sencilla la maternidad, que nos facilite el día a día con nuestro bebé, que nos sirva de apoyo.

No solo estamos muchas horas solas sino que gran parte del tiempo estamos sentadas en el sofá dando el pecho a demanda a nuestro bebé, con una teta o las dos fuera. Las tomas son tantas que a veces no nos ha dado ni tiempo ni de acomodarnos la ropa.

Nos da la sensación de que las tomas se solapan y en único momento que nos hemos levantado ha sido para cambiarle el pañal al bebé.

Dar el pecho generalmente da mucha hambre y sed, por lo que sería todo un logro poder hacerte un bocadillo entre tomas, incluso ir al baño. Y quitarte esa sensación llegando la noche, que el día ha acabado igual que como ha comenzado.

Todo esto que te he contado cuando porteas se convierte en algo anecdótico.

Ya con el bebé porteado tienes manos libres y  es totalmente compatible dar el pecho y hacerte un bocadillo, una infusión, coger el ordenador y escribir a dos manos, salir de casa a dar un paseo sin preocuparte por las barreras arquitectónicas., pasear al perro, etc. 

Todo esto que a priori puede ser tan sencillo para alguien que no tiene un bebé, cuando nos vemos tan limitadas por la demanda de brazos y atención, muchas veces nos cuesta creer que cómo es que ha pasado el día sin que pueda si quiera correr las cortinas de la ventana. Creeme, esto me ha ocurrido a mi.

Cuando eres capaz de decirte “por fin he logrado que el bebé esté tranquilamente dormido en el portabebé y yo me he podido leer tres capítulos de mi libro favorito”¡te sientes super poderosa! Cuando sales a la calle y no tienes que lidiar con el carrito y las escaleras del super, ¡no hay límites para ti! Un día, y otro, y otro más. 

El porteo además te permite permanecer en contacto constante con tu bebé. Esta cercanía hace que aprendas a interpretar las señales de necesidad que pueda tener y puedas cubrirlas con mayor precisión, lo que a su vez activa una serie de mensajes a tu cerebro de “saber lo que tu bebé necesita, de conocerle, de sentirte una buena madre” ¡Algo vital para la maternidad! 

No podemos negar que algo que nos preocupa mucho es saber si vamos a poder entender a nuestro retoño, si lo vamos a hacer bien. Ninguna de nosotras escapamos a estos interrogantes, todas tenemos las mismas dudas y miedos. 

Por eso mi recomendación es que ¡no esperes! ¡Comienza hoy mismo a portear! 

 

¿Qué podría pasar entonces si no te aprovechas del porteo ergonómico? 

Seguirás teniendo las mismas limitaciones. No desaparecerán por sí solas.

Por experiencia sé que cuanto más te esperes más te costará decidirte, y el tiempo no se detiene. 

Te resultará mucho más complicado disfrutar del contacto constante con tu bebé y de los beneficios que tiene para ambos. 

Tu bebé cogerá peso. Cuanto más peso coja más tiempo deberás darle a tu cuerpo para que no se resienta al portear.

Tu bebé crecerá muy deprisa y en cuanto te des cuenta ya estará gateando y probablemente necesite un tiempo de adaptación al porteo. 

Te habrás perdido muchas oportunidades de disfrutar del contacto con tu bebé con manos libres.

 

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