El porteo ergonómico alivia el reflujo

 

El reflujo en los lactantes, que en algunos casos suele ser más abundante que otros, sin lugar a duda es una experiencia muy incómoda cuando se acompaña con irritación, ardor y quemazón. 
Esto ocurre debido a la propia inmadurez del sistema digestivo.

Un ejemplo de ello es la falta de patrón automático del cardias. 
Esta válvula que separa el esófago del estómago , en los adultos se abre para darle paso a los alimentos y se cierra para digerirlos y que no vuelvan por el esófago.
  • Por otro lado la mucosa digestiva del lactante está preparada genéticamente para
    la absorción de la leche materna, que se adapta a las necesidades de este, y está compuesta por lactosa, caseína y lípidos, aminoácidos libres y ácidos grasos instaurados que le son específicos. 
    Las leches de sustitución no son tan fácilmente absorbibles por la mucosa digestiva del bebé como la leche materna.La mucosa del bebé es muy frágil, muy permeable a las proteínas extrañas.
    Los problemas de reflujo se dan con más frecuencia en bebés con lactancia artificial, pero no necesariamente.

 Fisiológico:

Podremos observar que esa bocanada de leche es justo después de la toma, que es poca cantidad y que el bebé no se encuentra molesto. La leche suele ser más bien blanca, no huele ácida.

El bebé está tranquilo, no se muestra molesto.

 

Gastroesofágico:

La bocanada de leche suele ser bastante abundante. En este caso no se produce justo después de la toma, sino pasados unos cuantos minutos u horas. Es decir entre entre toma y toma. Esta leche es de color  amarillento con un fuerte olor ácido.

 Esta leche que ha estado en el estómago del bebé,  vuelve hacia arriba a medio digerir por el esófago y es ácida. Puede provocar quemazón, ardor, irritación.

El bebé se arquea hacia atrás  y llora intensamente, interrumpe las tomas, se despierta llorando.

Requiere tratamiento médico. 

Silente u oculto:

Es muy difícil de diagnosticar porque el bebé no llega a regurgitar la leche. Esta se queda en el esternón y le quema. Lo mismo que en el caso anterior, la leche ha ido hasta el estómago, ha estado en contacto con los ácidos que hay en este, pero vuelve hacia arriba a medio digerir.
Es muy característico que cuando el bebé tiene hambre y le vamos a alimentar, se encuentra muy nervioso, pareciera que se estuviese “peleando”  con el pecho o biberón. Se acerca porque quiere comer pero se echa hacia atrás porque no quiere sentir ese ardor.
Requiere tratamiento médico.

Aspectos a tener en cuenta:

  • Que la lactancia sea a demanda. Es muy importante atender a las señales tempranas de hambre del bebé y ofrecerle el pecho o biberón.De lo contrario cuando el bebé ya está muy inquieto , incluso llorando, se crea tensión en todo su cuerpo. También en la barriguita, dificultando la digestión.
  • Colocar al bebé erguido tanto para alimentarlo como después de las tomas. Esto evitará que el alimento refluya. De hecho son bebés que no toleran otra posición que no sea esta. No es recomendable limitar las tomas.
    Si es necesario toma una asesoría de lactancia. En muy poco tiempo resolverás todas las dudas que tengas con respecto a posturas, agarre, etc.

    Te recomiendo una de las asesoras de lactancia con más experiencia que conozco.  Azucena Manzanares de Mamá Capaz.
  • LLeva a cabo un porteo ergonómico. Si aún no porteas es muy probable que acabes llevando a “brazo pelao” permanentemente a tu bebé para aliviar su malestar. 
    En este contexto, de no portear, existe una alta probabilidad de que sufras en poco tiempo tendinitis en hombros y problemas del túnel carpiano.
  • Mantener a tu bebé  junto a ti le permitirá estar  relajado y tranquilo, lo que repercutirá también en su digestión. En los bebés humanos la necesidad de contacto es fisiológica.
     
  • 🤱🏻 Con la posición fisiológica que facilita el porteo ergonómico, la lactancia materna, el masaje que recibe el bebé en su vientre con el movimiento del cuerpo de la persona que le portea, más el calorcito corporal de ambos, alivian de forma considerable el reflujo y los cólicos, ayudando a la expulsión de gases y heces.  
    Invierte en salud y bienestar para ti y para tu bebé.

     

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